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martes, 5 de agosto de 2008

En Mi Curro



Posted with LifeCast

Bueno, en ocasiones me aburro en mi puesto de trabajo y tengo que encontrar la forma de pasar el rato. Una forma, es jugando con el GIMP, hago garabatos sin sentido y luego aplicando diversos efectos trato de dar forma. En la imagen se puede ver que he llegado a conseguir que lo que aparece en el dibujo se parezca al retrato de una mujer, aunque tiene más pinta de ser un travelo... ¿Pero que esperabais? Os recuerdo que esto ha salido de unos garabatos sin sentido en blanco y negro, y con algo de imaginación he conseguido eso... Me gustaría ver que habríais sido capaces de sacar vosotros...

martes, 4 de marzo de 2008

Relato corto: Amanecer

Me despierto en la habitación de un hostal, todavía no ha amanecido. A mi lado yace el cuerpo dormido de una mujer joven de la que no recuerdo su nombre, la conocí durante la noche, entre cerveza y cerveza, nadie importante para mi, solo otra desconocida con la que disfrutar un rato. Me levanto y voy recogiendo la ropa esparcida por la pequeña habitación, me visto y me calzo las botas. Necesito dar una vuelta para despejarme. Salgo de la habitación lo más cuidadosamente y menos ruidoso que puedo, aunque es inevitable que suene algún crujido del suelo de madera, pero no parece molestar a la durmiente. Bajo las escaleras tranquilamente, y me despido del conserje con un leve gesto, quién no me hace mucho caso y vuelve a volcarse en la lectura del periódico que estaba leyendo tranquilamente.

Al salir un escalofrío me recorre la espina dorsal, hace frío, pero voy bastante bien abrigado con mi chupa de cuero. Me acerco a mi moto y retiro suavemente la cadena que la amarra a una farola con buena iluminación.

Meto la llave de contacto y las luces se encienden, arranco y me dejo apoderar por el rugir y la vibración de la moto durante unos segundos. Ya estoy listo, y empiezo a conducir por las desiertas calles de la ciudad.

Me paro en un semáforo, y otra moto se pone a mi altura. Quién conduce la otra moto parece ser una mujer, su traje de una pieza de cuero negro ajustado deja adivinar unas curvas perfectamente talladas. Gira su cabeza hacia mi, pero su casco negro y su visera tintada no me dejan adivinar ninguno de sus rasgos, una desconocida en toda regla. Acelera un par de ocasiones la moto, parece que quiere una carrera, pero no estoy interesado en juegos.

El semáforo se abre y me adelanta, se para delante, parece que quiere que la siga. No tengo nada mejor que hacer y tengo el depósito practicamente lleno.

La sigo y nos dirijimos hacia las afueras, salimos a la carrtera y vamos hacia la sierra. Empieza a intrigarme, y empiezo a acelerar, pero no me deja llegar a su altura, empezamos a tomar una serie de curvas y la tonalidad del cielo empieza a clarear, está amaneciendo y el rocío empieza a verse en las plantas que bordean la carretera iluminándose cuando algún rayo perdido golpea sobre las pequeñas gotas que se forman.

De repente veo una curva que parece que llega a lo más alto, acelero de nuevo, me voy a cercando a ella y al llegar a la cima un rayo de luz me ciega, cuando recobro visibilidad, no hay rastro de ella.

Ha amanecido, me paro en el arcén y miro al horizonte, nada. Miro a mi lado derecho y desde dónde estoy puedo ver como el amanecer azota la ciudad de la que vengo. La vista diría que es hermosa si no viera una boina gris sobre la ciudad, una nube de mierda producida por la vida moderna en la que lo único que importa es la productividad.

Al volver al mirar al frente, ahí está justo delante de mi moto, de pie, pero la moto en la que vino no está, y un susurro, que con los cascos debería ser imperceptible llega a mis oídos de forma nítida "Todavía no ha llegado tu momento, pero te esperaré, no tengo prisa". Al oírlo el escalofrío que me recorre el cuerpo me deja paralizado, la imagen de la mujer se desvanece.

No se qué pensar, me quedo atónito. Sigo sin comprender quién era esa mujer, ¿un fantasma?, creo que no, en este amanecer, he conocido a la muerte.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Relato corto: La cordura de la locura

Me sobresalto, he visto algo que me ha inquietado reflejado en el cristal del portal, me reconozco en esa imagen, aunque hasta ahora no me había percatado que parezco más muerto que vivo, con los ojos hendídos en múltiples arrugas y enrojecidos, la cara demacrada como si hiciera tiempo que no comiera.

Acerco la llave a la cerradura y otro reflejo, seguido de muchos otros llaman mi atención, lucecitas azules aparecen y desaparecen. Es la policia, me han rodeado, ¿por qué?, ¿puede que sea por haber limpiado el mundo de esos 18 pútridos cuerpos?. No creo, sólo eran putas, y de ser así ¿cómo me han encontrado?

Me miro la mano izquierda y llevo un cunchillo de carnicero totalmente ensangrentado. Es bonito ver como las gotas de la sangre que no se ha secado resbala sobre el filo y se precipita hacia el suelo estallando contra el cemento.

Unos agentes me cogen y me lanzan contra el suelo, me quitan mi cuchillo, ¿por qué? ¡Es mi cuchillo! reclamo, pero como respuesta recibo un golpe y me esposan las manos a la espalda.

Me meten en un coche, no se por qué me tratan así, después de todo parece que me detienen por mi servicio de limpieza, no tiene sentido. Bueno, tal vez sí, puede que alguna de esas fulanas fuera la madre de alguno de estos perros. Disculpe si alguna de esas zorras era alguna de sus madres, replico al policía que se sienta delante. Antes de que me golpee, su compañero le detiene, por no se qué coño legal. Panda de maricones.

Me encierran en un celda de una comisaría, no me preocupa, en cualquier momento llegará el abogado de mi tio y saldré fuera. Ventajas de ser sobrino de una persona influyente en esta ciudad. ¿Se habrá enfadado el tito por lo de las furcias? No creo, el ya ha matado a alguna a base de ostias...