lunes, 24 de septiembre de 2007

Dinero, dinero...

El dinero, la herramienta de esclavitud más sofísticada de la historia de la humanidad. Incluso más poderosa que la religión, el arma de control masivo más bestial, que puede conseguir que los fieles o creyentes, se autosacrifiquen por aquél o aquellos que dicen hablar en nombre del ser superior al cuál adoran.

Nos es imposible imaginarnos un mundo en el que el dinero no sea necesario, y por ello trabajamos (para otros) por conseguir este bien, con el que comprar cosas, y trabajamos más para conseguir más dinero, ya que muchas de nuestras necesidades no dejan de aumentar el precio, como pueden ser alimentos, vivienda y transporte (para ir a trabajar) y con cada subida de precios, somos más exclavos, pero no nos quejamos, porque nos parece factible la posibilidad de compra.

La esclavitud actual, en cierto modo es más injusta que en la antiguedad, ya que el dueño, era responsable de sus esclavos y debía proveerlos de ropas alimento y un techo dónde dormir. Actualmente, se te paga una mierda y con eso debes buscarte la vida, "tus dueños" no se preocuparan por tu bienestar, sólo quieren la máxima "productividad" a cualquier "precio".

En la antigua Roma imperial, muchos dueños no daban la libertad a sus esclavos, no porque no quisieran dársela, si no porque en el momento de "liberarlos" la mayoría pasaban a ser mendigos, ya que no eran reconocidos como ciudadanos, y sus dueños preferian mantenerlos como esclavos ofreciendoles parte de su hogar como el suyo.

En esta época, hay quién a mi modo de pensar, erronemente da su fideliad a la empresa que le contrata, una empresa que se deshará del trabajador (o esclavo) cuando no le haga falta o moleste. Este tipo de empleadores a la gente que piensa como yo nos llaman "mercenarios" y "piratas", sólo poruqe pretendemos trabajar sólo para vivir y no vivir para trabajar, por lo que si los bienes más básicos suben un tropecientos por cien, "mi salario" no debe ser inferior y saltaré de empresa en empresa hasta que llegue a una que me remunere de forma justa y se haga partícipe de mis necesidades.

2 comentarios:

Kineas dijo...

El dinero no es malo ni bueno, es neutro. El uso que de él se de o que de él hagan los que lo poseen a manos llenas es lo pernicioso.

¿Estás seguro de que un mundo en que el intercambio (algo que promulgan los anarquistas, por ejemplo) sea lo predominante, o que nadie tenga más dinero que el vecino (comunismo) sería mejor?

Quizá debas abrir una tercera vía... aunque, por lo leído, en lugar de éso prefieres aferrarte a la vida capitalista con más ansia para así ser uno de los que disponen de él (del dinero) a manos llenas.

Sólo espero que tú sí lo distribuyas de tal manera que tus empleados no sean esclavos del siglo XXI.

;)

PD: En la Roma antígua eran los propios esclavos los que no querían su condición como hombres libres, no un acto 'altruista' de sus dueños.

El Traficante dijo...

Bueno, los comentarios están muy bien.

Pero creo que estarás de acuerdo que en el marco económico en el que nos movemos (capitalismo), no permite un "comercio justo", ya que se cambian las reglas del juego, para tener siempre dominado a ciertos sectores mundiales y evitar que puedan "prosperar" para obtener con ello mayores beneficios a la hora de realizar "préstamos" imposibles con lo que generar un sistema de ingreso continuo. El "truco" más utilizado, es el de dar subenciones a ciertos productos con la intención de poder venderse por debajo de su precio de producción, con lo cuál, los paises que se dedican a la producción prácticamente en exclusividad de estos productos, no pueden competir, ya que el precio final no puede ser competitivo frente a los productos subencionados.

Algunas comunidades, sobre todo de sudamérica, están intentando volver a un sistema de trueque, y cambiar productos por productos, cambios entre la gente de las montañas y de la costa, intentando salir del sistema de mercado mundial, con el único objetivo de poder vivir dignamente (aunque sin lujos y caprichos, a los que nos hemos acostumbrado la gente del "mundo occidental").